Se pueden contar historias sin palabras
Para Jorge Guerra el teatro ha sido desde sus orígenes un espectáculo visual. Su último montaje, DON JUAN REGRESA DE LA GUERRA —en el Centro Cultural de la Católica— , es una muestra de esto. Una historia inusual que hace uso de varias disciplinas.
¿Por qué elegiste a este autor para regresar a dirigir en el Perú luego de vivir 28 años en el extranjero?
Ödön von Horváth es un autor austriaco que se dedicó a escribir obras en la Alemania del veinte y del treinta. Tengo una investigación muy larga y detallada sobre la dramaturgia alemana. Por eso lo conocía. Incluso he montado dos obras de él en Estados Unidos. Una llamada CUENTOS DE LOS BOSQUES DE VIENA y DON JUAN REGRESA DE LA GUERRA, que la monté en Miami hace 13 años en el teatro New World School of the Arts. Fue hecha de una manera muy distinta a como la hemos hecho hoy. En esta ocasión la elegí porque se ajustaba a lo que tenía como grupo, elenco y el tono de la obra que quería dirigir.
¿Es una obra difícil?
Yo no diría difícil, sino inusual. No hay nada complicado ni indescifrable. Son imágenes muy cinematográficas. Las escenas son cortas y la escritura de Von Horváth se parece un poco a lo que hacía Bertolt Brecht al comienzo.
¿Siempre has buscado nuevas narrativas para contar historias?
Yo exploro el lenguaje porque soy pintor y músico y he sido profesor de movimiento casi toda mi vida. Ahora no lo enseño porque desde hace diez años tengo un problema con el Parkinson. Mezclar diferentes lenguajes para mí es una cuestión de temperamento y al mismo tiempo una búsqueda muy seria.
¿En esta obra diriges a tu hija y tu hijo te ayuda en la dirección?
Sí, coincidimos, lo cual me dio mucha alegría. Mis dos hijos han seguido carreras artísticas. Su madre es actriz también. Entonces el teatro lo han vivido desde niños. Mi hija se fue a estudiar teatro a Estados Unidos y luego a Francia. Ha hecho una carrera muy interesante. Luego tuvo un hijo y esto le cambió la vida. Estuvo viviendo en Canadá y ha vuelto aquí a probar carrera y le está yendo muy bien. Mi hijo es fotógrafo profesional. Él me ayudó mucho en la parte visual pues también es director de teatro formado en el TUC.
¿Y tus otros hijos «adoptivos» Denise Arregui, Lita Baluarte, Franklin Dávalos, Lisette Gutiérrez, Sergio Llusera y Kareen Spano?
Me ha encantado trabajar con ellos. Franklin y Sergio son dos actores maravillosos, lo mismo que las chicas. El equipo se formó de casualidad, porque algunos entraban y otros salían. De otro lado llamé a Lucrecia Briceño, una peruana que es diseñadora de luces en Nueva York, para trabajar la iluminación y los resultados saltan a la vista.


Comentario por Paola — 20 Noviembre 2009 @ 12:59
A mi me ha fascinado la obra en diversos niveles, pero me ha fascinado el canto de diosa de Sarah Davida, el rol de abuela de Kareen Sapano, la sirvienta rebelde que encarna Lita Baluarte, los celos y el dolor de Denise Arregui cuando su pareja se marcha a coquetear con otro, la seducción y rencor que hay en el papel de prostituta de Lisette, y la humanidad que hay en los Don Juanes, Sergio y Franklin.