El joven profesor de 70 años
Un testimonio hecho a partir de una entrevista a Hugo Berninzon: profesor de matemática del Markham durante 37 años, desde 1962 hasta 1997. Una historia de vida que habla sobre la experiencia, el aprecio y el reconocimiento.
El primer recuerdo que tengo del colegio fue la entrevista que tuve con Mr. Smith. En ese entonces era el director del colegio. Yo tenía 23 años y acababa de egresar del programa de educación de la universidad Enrique Guzmán y Valle. El Markham fue el segundo colegio al que entré a trabajar. Mr. Smith me preguntó: —¿Usted como profesor podría voltearse a la pizarra y escribir sin esperar que algún alumno le tire algo por la espalda? —La pregunta me tomó por sorpresa y con toda la seguridad del mundo le respondí que sí. —Entonces el puesto es suyo —me dijo.
En este colegio conocí a quien hoy es mi esposa, Giorgia Horny. Yo enseñaba matemática en secundaria y ella se encargaba de educar a los alumnos de primaria. Sin duda conocerla fue la más grande bendición que he recibido en mi vida. Ambos compartimos los mismos ideales y somos educadores. En 1965 nos casamos y tuvimos cinco hijos, tres de ellos hombres y ex alumnos del Markham.
En el colegio encontramos un grupo humano muy bueno. Profesores como Amadeo Gadea, Ernesto Jimenez, Pedro Salomón o Alfredo Orbegoso, educadores muy queridos.
En todo el tiempo que trabaje allí viví un sinfín de experiencias. Tanto los alumnos más terribles como los más buenos me marcaron para siempre. Hoy cuando me encuentro con alguno de ellos en la calle recibo muestras de aprecio y cariño. Una satisfacción que para un maestro es invalorable. En la actualidad tengo 70 años y en esencia sigo siendo el mismo joven que entró al Markham a trabajar. Me sigue apasionando las matemáticas y el deporte. Soy campeón nacional de Atletismo en la categoría Master y fui fundador en el Perú de dos disciplinas deportivas. Una de ellas Tiro con arco. La última imagen que tengo de este colegio fue cuando los profesores me organizaron una fiesta de despedida. En ese instante me di cuenta que a veces uno hace muchas cosas en la vida y no es consciente del valor que tiene y que otros lo aprecian.



