Tu Taza Cafe está pensada para ser entretenida y a la vez inolvidable. Está dirigida a todos aquellos que  requieran un material de lectura gratuito en sus tiempos de espera. El desafío es ofrecerle eso y más.

Banner 4
Banner 1
Banner 3
Banner 2
23 Septiembre 2009

El hombre biónico

Una noche de insomnio y una taza de café sirven para desentrañar un misterioso recuerdo. Un relato de Daniel Flores Bueno.

Un niño cojo. Ésa era la imagen que se me venía a la mente cada vez que iba a comprar pan a una panadería ubicada en Dos de Mayo en San Isidro. Era como un déjà vu. Ni bien bajaba del carro se aparecía en mi mente la imagen del niño y no sabía por qué. No era un recuerdo, tampoco una alucinación. Simplemente era una asociación libre de ideas que por alguna extraña razón se activaba en mi cerebro a esa hora de la mañana y sólo en ese lugar. Una noche de insomnio bajé a la cocina a prepararme una taza de café y me dediqué a repasar qué podía estar pasando. Por qué cada vez que iba a esa panadería se me aparecía esa imagen en la mente, ni bien bajaba del carro: un niño blanco, de lentes de marco negro y cabello cortado al rape que cojeaba al caminar. Luego de pensar un rato, apareció en mis recuerdos más brumosos la historia de un compañero de colegio. Se llamaba Ricardo, y lo conocí en segundo grado. En ese entonces le decíamos El Hombre Biónico, debido a una prótesis que utilizaba en el pie derecho. En los primeros años de primaria fuimos grandes amigos. Incluso recuerdo que en el bus del colegio nos sentábamos juntos cuando nos íbamos de excursión. En quinto grado nos separamos para siempre. Mis padres me cambiaron a otro centro educativo y desde entonces nunca más supe de él. Las últimas noticias que tuve de Ricardo fue que hace unos años pasó por la casa de mis padres. Ya para entonces no vivía allí. Tocó la puerta y preguntó por mí. La empleada le dijo que ya no vivía en ese lugar. Ricardo estaba acompañado de unos amigos, y éstos le dijeron que no perdiera el tiempo, que habían pasado tantos años que lo más probable era que aquel amigo de la infancia ya no se acordara de él. Entonces Ricardo, apenado, les hizo caso y se dio la media vuelta. Estaban equivocados.

Aún no hay comentarios.

 

Editor: Renato Arce
Envíanos información o comentarios de algún tema que te gustaría encontrar a editor@tutazacafe.com