El loco Pichino
Paul Alonso llegó a Lima procedente de Texas para presentar su nuevo libro de cuentos Me persiguen (relatos de escape). Antes le pedimos un encargo del que no pudo escapar.
Yo no puedo comenzar el día sin un par de tazas de café y cuando venía a la entrevista me acordé que el ángulo era hablar de una historia relacionada a estos lugares y entonces, no sé por qué, me acordé del loco Pichino. Todo ocurrió cuando estudiaba literatura en la Universidad Católica y junto a dos amigos inseparables, Jerónimo Pimentel y Giancarlo Peña, comencé a irme de conversa. En esos años frecuentábamos el café de la Paz que está frente al parque de Miraflores, cuyo afrancesamiento nos resultaba convenientemente posero. Con aquel par de amigos nos quedábamos horas haciendo todo tipo de cosas que ahora podemos mirar con un poco de vergüenza. Como leer poemas y hablar con solemnidad de temas realmente etéreos de los cuales no teníamos la menor idea. Teníamos 18 años y nos quedábamos hasta que cerraba el café. Por allí a veces también caían nuestros amigos Santiago Alfaro y Omar García. Este grupo fue creciendo y conocíamos a mucha gente. Uno de ellos fue el loco Pichino, al que no sé porqué le decían así. Era un poco mayor que nosotros, alto y con un apellido inglés, que si mal recuerdo podía ser el del rey de Inglaterra si se morían unas 250 personas de la realeza inglesa. Bueno, al menos eso era lo que decían.
Pichino era un excéntrico y definitivamente estaba loco, pero era un loco bacán. Como ya lo conocíamos, nunca le dejábamos pedir nada, porque sabíamos que no iba a pagar. Una noche en que no fuimos ninguno de los tres al café, nos cuentan que se puso a invitar a diestra y siniestra. Cuando la reunión estaba de lo más animada, el loco Pichino se levantó y como quien se va al baño avanzó hasta la salida y se fue corriendo a su casa. ¿Qué habrá sido de la vida del loco Pichino? ¿Dónde se habrá metido? Esa última pregunta fue la que se hicieron todos a los que les tocó pagar la cuenta esa noche con odio, dolor y angustia.




Comentario por Yorka Gamarra Boluarte — 10 Agosto 2009 @ 10:58
Buena Dany! Te felicito por tan buena Taza de Café. Siempre me la tomo antes de comenzar la chamba.
Yorka
Comentario por Marco — 10 Agosto 2009 @ 11:10
Muy buena la historia del loco Pichino! Me gustaria saber que fuè de el. Seguirà ofreciendo a su manera?