“El wasabi no será un afrodisiaco, pero me parece muy estimulante”
Josefina Barrón, autora de MALABARES EN TACO AGUJA (Norma, 2008), habla de tres actividades esenciales en el ser humano que dan título a esta nueva sección.
¿Qué olor vinculado a la comida te devuelve al pasado?
El olor al culantro y al curry. El primero porque evoca en mi memoria un plato que me ha gustado toda la vida, el seco. Es un olor tan potente que lo recuerdo desde que tenía seis años y lo olía cuando una cocinera arequipeña y bizca que tenía mi mamá lo preparaba.
En COMO AGUA PARA CHOCOLATE, la protagonista hace una suerte de biografía en clave gastronómica. Si ése fuera tu caso, ¿cuáles serían los platos que contarían tu vida?
La ocopa y la papa a la huancaína están vinculadas a mis recuerdos de niñez. Ambos platos tienen el sabor del ají amarillo que caracteriza a nuestra cocina. Si tuviera que mencionar un postre diario, hablaría del budín hecho con todos los panes que habían sobrado en la semana. Eso me remite a la época de Velasco, que no era la época de los grandes restaurantes ni la era gourmet de ahora.
¿A qué edad fue tu primera borrachera?
A los 19 y fue con vino tinto. Ahora me muero por el vino tinto, el vino blanco, el champán, el Martini y el vodka.
Si tuvieras la oportunidad de salir a tomar una copa con un actor de cine clásico, ¿a quién elegirías y qué trago te tomarías?
Montgomery Clift, aquel que interpreta al soldado de infantería Robert E. Lee Prewitt en DE AQUÍ A LA ETERNIDAD. Me tomaría una copa de vino tinto de un Vega-Sicilia.
¿Cuáles son los platos más sensuales que has probado en tu vida?
El wasabi, quizá no sea afrodisiaco, pero me parece muy estimulante.
¿El arte de la gastronomía es un arte que no se hace sólo para uno?
Como el amor, la comida está diseñada para ser un acto de entrega. Lo pueden disfrutar más aquellos que saben compartir.



